JOSÉ GUERRERO. OBRA GRÁFICA

Paraiso Abierto / Cerrado

Os deseamos un feliz 18

En 1984, año de la distopia orwelliana, José Guerrero contribuyó con tres grabados a la carpeta colectiva editada para celebrar el 500 aniversario del nacimiento de tray Bartolomé de las Casas. Esta estampa, seleccionada para ilustrar la cubierta del catálogo razonado de la obra gráfica de Guerrero que acabamos de publicar, ilustraba el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que reza:

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la practica, el culto y la observancia.

Con ella os deseamos a todos un feliz 18, año en el que el Centro José Guerrero alcanza su mayoría de edad.

Catálogo razonado. José Guerrero. Obra gráfica 1950-1991

Catalogación de Elena Díaz Escudero
Ensayo de María Dolores Jiménez-Blanco
Centro José Guerrero, 2017

Diez años después de que viera la luz la primera edición del catálogo razonado de la obra original de José Guerrero, presentamos el catálogo razonado de su obra gráfica, indispensable para completar el conocimiento de la producción plástica del pintor. Se propone este como una herramienta útil para todos los interesados en su trabajo, ya que compendia en un solo tomo la información básica de un corpus, no tan abundante como el de otros artistas contemporáneos, como Tàpies o Chillida, pero sí igual de rico, y hasta ahora disperso.

La gráfica completa de Guerrero refleja muy concentradamente algunos de los momentos clave de su trayectoria, desde que comenzó en 1950 en el taller de Stanley William Hayter en Nueva York, hasta la última década de su producción, cuando su obra fue muy reclamada como imagen de la nueva realidad cultural española. Este catálogo no solo la describe y ordena en una secuencia fiel a su desarrollo histórico, sino que la presenta de un modo limpio para mayor placer visual. La catalogación de Elena Díaz Escudero va precedida de un ensayo de María Dolores Jiménez-Blanco y completada con documentos gráficos y un índice de nombres.

“José Guerrero Obra gráfica” Calcografía Nacional / 15 de diciembre de 2017 a 11 de febrero de 2018

Coincidiendo con la publicación del catálogo razonado de las creaciones gráficas del pintor granadino y organizada por el Centro José Guerrero, la Calcografía Nacional muestra una cuidada selección de medio centenar de estampas que comprenden las distintas etapas de la trayectoria del artista.

Diez años después de que viera la luz la primera edición del catálogo razonado de la obra original de José Guerrero, se presenta en 2017 el de su obra gráfica, indispensable para completar el conocimiento de la producción plástica del pintor. Se propone éste como una herramienta útil para todos los interesados en su trabajo, ya que compendia en un solo volumen la información básica de un corpus no tan abundante como el de otros artistas contemporáneos como Tàpies o Chillida, pero sí igual de rico, y hasta ahora disperso.

Coincidiendo con su publicación, la Calcografía Nacional muestra una cuidada selección de medio centenar de estampas que comprenden las distintas etapas de la trayectoria de Guerrero: un nutrido conjunto de grabados y monotipos realizados en el Atelier 17 de Nueva York en 1950; la mayoría de sus carpetas, esto es, Seis litografías(1967), Fosforencias (1971), El color en la poesía (1975), la suite editada por el Grupo Quince en 1979, Por el Color (1982), El Alba (1985) y la suite editada por BAT en 1990, así como alguna estampa suelta o procedente de carpetas colectivas.

Cantos de ida y vuelta

Guerrero tardó en practicar el grabado, pero, cuando lo hizo en 1950, se sirvió de él como del laboratorio que necesitaba para depurar unas formas que venían obsesionándole desde sus inicios como artista. Gracias a la experimentación que le permitió la técnica aprendida con Stanley William Hayter y a la asimilación por su medio de los nuevos códigos pictóricos, dio el paso definitivo a la abstracción.

En palabras de María Dolores Jiménez Blanco, “esta primera fase de su trabajo como grabador tiene la función, en el marco de la trayectoria de Guerrero, de absorber la realidad estética que le rodea e integrarse en ella: la explora ávidamente y sigue los caminos que le brinda tanto en términos formales como en términos de técnicas y de actitud estética. Guerrero se introduce, así, mediante el grabado, en el tejido de la producción americana más avanzada, y asume o utiliza también sus dispositivos de contacto con el público”.

Después, una vez conquistada su posición como integrante de la Escuela de Nueva York, hizo un paréntesis en su actividad grabadora. Y solo la reanudó, como apunta Jiménez-Blanco, en otro momento crítico de su carrera: “Hay que esperar casi hasta mediados de los sesenta, en conexión con su exposición en Rose Fried Gallery, pero también en conexión con la posibilidad de su retorno a España, para verlo sumergirse de nuevo en las técnicas de estampación”.

En esta ocasión sería él quien incidiera en el ambiente artístico y llevara el nuevo lenguaje a un entorno, el de la España de los sesenta, dispuesto a recibir su impulso vivificador y cosmopolita.

“Las estampas que produce Guerrero a partir de 1964, a cuatro tintas, siguen conteniendo el eco de la libertad cromática alentada por el Atelier 17 en Nueva York, pero a ella se suma la personalidad artística, ya consolidada, del propio pintor. Si en los grabados de 1950, poblados por las formas biomórficas entonces en boga allí, se registra la llegada de Guerrero a la abstracción neoyorquina, en los grabados realizados a partir de los sesenta en España se vuelca y se sintetiza la educación estética y emocional acumulada a través de toda su trayectoria. Menos gestuales y más construídos o sintéticos, con grandes superficies de color apenas tensadas por alguna franja dramáticamente discordante, aun dejan sentir el impacto cromático de Matisse o el sentido compositivo de Juan Gris que tanto le impresionaron en los años cuarenta, pero al mismo tiempo en ellas cobran protagonismo grandes manchas ovales que retienen el eco de la pintura del expresionismo abstracto neoyorquino –a menudo con el negro como protagonista, como ocurre en la serie de la Elegía a la República española realizada por su amigo Motherwell–. Y junto a todo ello se hacen ya plenamente visibles las resonancias de la terrible muerte de Lorca en Víznar, siempre evocada desde Nueva York y ahora de nuevo recordada a través de los ojos de poetas como Jorge Guillén”. 

Imagen y poesía

Lorca iba a ser una presencia constante para Guerrero, y de ella pueden verse huellas también en su obra gráfica. Así, las estampas realizadas con Dimitri Papageorgiou en 1967 para la Galería Juana Mordó contaron con un texto de presentación de Jorge Guillén en el que señalaba el paralelismo entre ambos granadinos al hablar de Guerrero como Pintor en Nueva York; en El color en la poesía, de 1975, también apareció Lorca, y aún seguiría en el ánimo y la memoria de Guerrero incluso después de que, en torno a 1971, con sus Fosforescencias, probase a “negociar” con el pop, “es decir, con aquella nueva relación del arte con la realidad cotidiana y sus objetos que había osado desplazar al expresionismo abstracto de la hegemonía comercial y crítica neoyorquina”. 

Lorca llegó a las ediciones de Guerrero de mano de Guillén. Con los dos, la pintura del granadino se acercó a la poesía.

Guerrero se quejaba de los efectos invasivos de lo literario, alertaba del peligro de que su lógica se inmiscuyera en la de la pintura llevando la confusión a un terreno que debía atender a su propia naturaleza, un terreno cuyas formas habían sido liberadas y sentía que debía proteger. Sin embargo, pese a resistirse a lo que sentía como “abusos” de lo literario, fue en cambio muy permeable a lo poético. Apreciaba la imagen, más que la escena. El rapto lírico, más que lo narrativo. La iluminación, no la ilustración.

No era una excepción. La poesía fue importante para la mayoría de sus amigos y maestros. Y las ediciones de obra gráfica, un vehículo perfecto para desarrollar la feliz conjunción de ambas disciplinas. 

Jorge Guillén, con la exactitud que le caracterizaba, tuvo el acierto de hablar de fulgor a propósito del color de Guerrero, y a éste debió de complacerle. Pues una de las constantes de su obra, secreta mas no escondida, y desde muy temprano, tiene que ver con eso. Así puede verse en sus alusiones plásticas e iconográficas, desde La aparición (1946). Allí, por encima de la cruz puede verse una mancha roja como un pájaro de fuego, llamas flotando en el cielo como las que pintó el Greco. Esos mismos elementos se repiten en una variación del mismo tema fechado un año después. Y una década más tarde los reelaboraría en la serie que expuso en Betty Parsons, que incluía Sky SpiritsSky FollowersSigns and Portents y… Fire and Apparitions (todas de 1956). Fuego y Apariciones, en el contexto de SignosProdigiosEspíritus celestes. Y si entonces el fulgor era el de la explosión (que resplandecería en toda su magnificencia durante la fase preponderantemente expresionista abstracta), a continuación se contendría para evocarlo solo en potencia pero de un modo sostenido: Fosforescencias. 

Sea, pues, en el estallido, sea en la energía contenida, antes (anunciado en apariciones misteriosas) o después (desde las radiaciones de los límites), siempre el fulgor.

Guerrero tenía clara la importancia de la espiritualidad en el arte. Y Dore Ashton explicó bien la importancia del tema, del contenido, para aquellos pioneros que se afanaron por liberar las formas de las viejas herencias. Era “garantía de que el avance de la pintura en el que estaban empeñados aquellos maestros no concluiría en una especie de apoteosis de fino decorativismo moderno”. Por eso, todavía, mantenían los lazos con los primeros pioneros, empezando por Kandinsky. Y proclamaban orgullosos su verdadera hambre de trascendencia. No necesariamente metafísica. Pero sí poética. 

Los años del entusiasmo

Además de para dar color a la poesía, Guerrero aprovechó su obra gráfica para comprometerse con distintas causas políticas. Y siempre “propone imágenes graves y rotundas sin renunciar por eso a los valores retinianos. Esa es la imagen que asociamos a Guerrero, entendida siempre como una descarga de gran fuerza cromática, pero al mismo tiempo con un fuerte deseo de reivindicar la posición del artista como individuo y su contribución moral a la sociedad –algo que, de hecho, es una de las reivindicaciones no solo de las vanguardias artísticas en general sino, sobre todo, del expresionismo abstracto americano en particular”. Lo apunta Jiménez-Blanco, y también esta interesante observación:

“La presencia de Guerrero en la España de la Transición no solo se materializó mediante importantes exposiciones, constantes entrevistas y una relación siempre fluida con los artistas que practicaban una nueva forma de entender la pintura tanto en Madrid como en Granada. También se visibilizó mediante las sucesivas carpetas de grabados que realiza entonces, obviamente de más amplia difusión y comercialización que sus pinturas. En aquellos años y mediante la difusión de aquellas estampas Guerrero llegó a asimilarse, en muchos sentidos, con la idea de un país nuevo, abierto a la modernidad y decidido a explorar otros mundos a medida que se alejaba de la dictadura. Quizá por eso tanto empresas como instituciones oficiales decidieron hacerlo suyo: en un gesto que quería poner de manifiesto el cambio, la internacionalidad, el fin de la anomalía de un país demasiado oscuro durante demasiado tiempo, adquirieron y expusieron en lugares públicos o de representación algunos de sus grabados, aportándoles una verdadera explosión de color. Se proponía asi un paralelo visual muy acorde con los cambios que se querían alcanzar en todos los aspectos de la vida española. No es casual, en ese sentido, que algunas de las estampas realizadas en torno a 1980 para el taller H&H, cuelguen aún actualmente en espacios donde se toman altas decisiones políticas. Los grabados de Guerrero se convirtieron así, en cierto modo, en la metáfora de un país que anhelaba, como anheló Guerrero toda su vida, estar con su tiempo”.

Francisco Baena, director del Centro José Guerrero

XXIV Festival Internacional de Arte Sonoro y Música Electroacústica “Punto de Encuentro” – en el Centro el 2 de diciembre de 2017

XXIV Festival Internacional de Arte Sonoro y Música Electroacústica “Punto de Encuentro” en Granada – 30º Aniversario de la AMEE

2 diciembre 2017 – Centro José Guerrero

Centro José Guerrero, 2ª Planta
Calle Oficios, 8, Granada
Entrada gratuita hasta completar aforo

19:00 h. Concierto multicanal para soporte fijo

“Ions refredats”, para cinta (10’35”)
Mercè Capdevila

“Tics, cracks, chops & others glamorous”, 2011, para cinta (4’34”)
Carlos D. Perales

“Etude de sons”, 2009, para soporte fijo (11′)
Gregorio Jiménez

“Le secret des petits sons”, 2011, para soporte fijo (12’36”)
Gregorio Jiménez

“Taps”, 2017, estreno absoluto, para soporte fijo (7′)
Gregorio Jiménez

Gregorio Jiménez (difusión de sonido multicanal)

20:00 h. Concierto multicanal para soporte fijo

“Lumínico”, 2000-2017, México (40′)
Rodrigo Sigal

Lumínico es un proyecto que se sitúa en los límites de la producción, la investigación y la experimentación. A través de sonidos digitales y vídeo en tiempo real, el proyecto combina música contemporánea con videoarte y música electroacústica. En este concierto multicanal, las obras presentadas —composiciones recientes de autores iberoamericanos como João Pedro Oliveira, Alejandro Viñao, Gabriela Ortiz y Rodrigo Sigal— estructuran un discurso musical continuo, que tiene como propósito evidenciar la expresividad de la música actual y a la vez potenciar la sensibilidad sonora, poética y conceptual del propio espectador.

Rodrigo Sigal (electrónica en vivo)

Más información del festival: http://www.amee.es/index.php/pde-granada-2017/

Publicamos el resultado de la Convocatoria Proyecto kiosco 2018

Vistas las solicitudes presentadas en la convocatoria Proyecto Kiosco 2018, y valoradas todas las propuestas, el jurado, compuesto por el personal técnico del Centro José Guerrero, su director y el crítico de arte y comisario Peio Aguirre, ha decidido seleccionar las siguientes como las más adecuadas, teniendo en cuenta su interés artístico y cultural, su encaje en el espacio urbano público y su convivencia dentro del programa desarrollado por el Centro José Guerrero, así como la capacidad de sus autores para llevar a cabo la propuesta, su experiencia y conocimiento del contexto.

En potencia, de Antonio R. Montesinos y Mercedes Pimiento

Una mujer pública, de Licaón Teatro

Come en casa, de Pedro Osákar

Finalmente, el jurado sugiere dejar como suplente o reserva, en caso de que alguno de los proyectos anteriores no pudiera llevarse a cabo, Contemporary Print, de El Rapto estudio.

El Centro José Guerrero agradece a todos los participantes el trabajo realizado y el interés demostrado por esta iniciativa, y anima a los que no han sido seleccionados a presentar nuevas ideas en la próxima convocatoria.

Más información aquí

Kiosco Exchange Fase II – Laboratorio con Fausto Gracia del 13 al 20 de octubre 2017

Fase II – Laboratorio con Fausto Gracia del 13 al 20 de octubre 2017
Del 13 al 20. Creación en la plaza de Bib-Rambla

Desde el día 13 de octubre y hasta el próximo viernes 20, las artistas creadoras del proyecto EXCHANGE Live Art, Ana Matey e Isabel León, están trabajando junto al artista invitado Fausto Gracia (México-Brasil) en un laboratorio de creación de Arte Vivo en el Kiosco de la Plaza de Bib-Rambla de Granada.
En esta etapa están llevando a cabo una acción de resistencia en busca de una utopía, construyendo la imposibilidad de un deseo compartido construido desde las fisuras…

Jueves 19/ 20 h. Presentación y mesa redonda en el Centro José Guerrero, donde compartirán su proceso de creación.

Viernes 20/ 20 h. Acción final en el Kiosco de Bib-Rambla con la que cerrarán este laboratorio compartido.

Asistencia gratuita. Están todos invitados.

Más información : https://exchangeliveart.com/

Publicamos los contenidos del proyecto kiosco “Radio Bib-Rambla”

El proyecto “Radio Bib-Rambla” ya está disponible en nuestra web.

Desarrollado por Pablo Barreda Ángeles  y Juan Jesús Torres Jurado durante 2016, dentro del proyecto Kiosco del Centro José Guerrero.

El proyecto consistió en la creación de un canal de radio realizado desde espacios ajenos a la céntrica plaza, en el que se abordaba la plaza y su problemática en la sociedad actual desde una posición creativa. Participaron en dichos programas los artistas y ensayistas Asier Mendizábal, Eloy Fernández Porta, Germán Cano, Gabriel Cabello, Dora García, Lara Almarcegui, Núria Güell, Anna Moreno, Jorge Carrión, Amador Savater, Cabello /Carceller  y María Ruido.

Ahora puedes acceder aquí a los contenidos de los 8 programas editados.

 

“LUIS GORDILLO. CONFESIÓN GENERAL” EN EL CGAC DE SANTIAGO DE COMPOSTELA

Tras la estancia en el CAAC de Sevilla y en el Koldo Mitxelena Kulturenea de San Sebastián,  la exposición “Luis Gordillo. Confesión general” se exhibe desde hoy en el Centro Gallego de Arte Contemporáneo y hasta el 17 de septiembre. En octubre se cerrará la itinerancia con su estancia en Granada, repartida entre las salas del Patronato de la Alhambra y el Generalife y el Centro Jose Guerrero.

Confesión general es una retrospectiva de Luis Gordillo, comisariada por Juan Antonio Álvarez Reyes, director del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla y Santiago Olmo, director del CGAC. La exposición es la primera muestra del artista sevillano en Galicia y permite realizar un recorrido por su trabajo desde las series de dibujos de raíz informalista de finales de los años cincuenta hasta las obras fotográficas y pictóricas en las que se emplea las lonas como soporte y las infografías como herramientas. Se trata de una retrospectiva clásica con numerosas obras inéditas o poco conocidas, especialmente dibujos, así como algunas obras en proceso que recrean el clima de su estudio.

La muestra propone un recorrido cronológico que comienza en la planta baja y concluye en la primera planta del CGAC. Cada sección refleja las características de una etapa: los dibujos automáticos de finales de los años cincuenta marcan su conexión con el informalismo; las cabezas de mediados de los años sesenta, junto a los tricuatropatas, los peatones y los automovilistas, están emparentadas con el pop británico; el dibujo es un elemento vertebrador de su producción de los años setenta junto con las experiencias con la imagen fotográfica y la serialidad; los complejos y variados años ochenta están representados principalmente por la serie de los meandros, que conecta con el dibujo automático informalista y con una visión científica de lo orgánico y del cuerpo como fragmento; los años noventa se sintetizan en cuadros con un sentido escenográfico y espectacular que el artista fotografía compulsivamente durante su ejecución mostrando las infinitas combinatorias que aparecen en el proceso; los 2000 se caracterizan por la experimentación con soportes y técnicas así como por la incorporación de lo digital; y el recorrido termina con una nueva serie de cabezas realizadas en el año 2015, que de alguna manera cierra un círculo autorreferencial.